Hace unos años, para trabajar con equipos de afuera desde el Caribe, había que hacer maletas... Yo me quedé. Y resulta que el mundo se volvió remoto antes de que yo tuviera que irme.
Diseño y construyo desde Santo Domingo. La marca, el producto, y la web donde ese producto vive: el mismo cerebro que piensa la identidad la lleva hasta el front-end funcionando. No es teoría: llevo años trabajando con equipos y clientes dentro y fuera del país, en remoto, y mi propio ecosistema digital, se vendió casi completo a personas en países que ni conozco.
Durante mucho tiempo creí que para "jugar en grande" tenía que estar en otro lado. Que el techo era geográfico. Y sí, hay una parte incómoda en esto... Crear desde aquí muchas veces significa que el mercado local no siempre puede pagar lo que vale el trabajo. Pero eso no me hace más pequeña. Me hace clara sobre dónde quiero llegar.
Lo remoto no es mi plan B. Es la forma en que ya trabajo. Y lo que traigo a la mesa no es "hago diseño"; es pensar la marca, el producto y su presencia digital de punta a punta, con criterio senior y manos que también saben ejecutar en código.
Así que lo digo sin rodeos y sin drama: estoy abriendo espacio para colaborar con equipos de afuera, en remoto. Si estás construyendo algo y quieres a alguien que lo diseñe y también lo lleve a un producto real, desde la idea hasta la pantalla, mi inbox está abierto.
¿La próxima generación de talento del Caribe se va... O construye desde aquí para el mundo? Yo ya escogí.

