Mientras más me adentro en el mundo de los modelos de lenguaje (LLMs), hay una idea que no deja de darme vueltas en la cabeza.
Llevo más de 17 años trabajando como diseñadora.
Y como muchos creativos, me ha tocado reinventarme una y otra vez, aprender nuevas herramientas, adaptarme a nuevas tecnologías y abrirme camino en una industria que cambia constantemente.
Desde inicios de este año, por primera vez en mi vida, estoy del otro lado. Estoy ayudando a diseñar y construir productos digitales impulsados por inteligencia artificial.
Y eso me ha llevado a hacerme una pregunta incómoda:
¿Estamos construyendo tecnología para hacer a las personas más capaces... O simplemente para necesitar menos personas?
Últimamente escucho mucho una frase, o alguna variación de ella:
"La IA no reemplazará a las personas. Las reemplazarán las personas que sepan usar IA."
Entiendo la intención... Y de hecho, hasta hace poco yo también pensaba algo parecido.
Pero mientras más trabajo en este mundo, más siento que seguimos optimizando exactamente lo mismo:
- Más velocidad. - Más productividad. - Menos personas.
Solo cambiamos quién sobrevive.
Seguimos hablando de eficiencia, pero muy poco de desarrollo humano.
Y no estoy segura de que ese deba ser nuestro objetivo.
Me emociona profundamente el potencial de la inteligencia artificial.
La uso todos los días.
No quiero un mundo sin IA.
Lo que quiero es un mundo donde la IA no solo nos haga más eficientes, sino también mejores seres humanos.
Que nos ayude a pensar mejor. A aprender más rápido. A desarrollar nuevas habilidades. A mejorar nuestra salud. A crear más. A resolver problemas que antes parecían imposibles.
No solo a producir más con menos personas.
Tal vez la pregunta no sea: "¿Qué trabajos puede reemplazar la IA?"
Sino: "¿Qué capacidades humanas debería ayudarnos a desarrollar?"
No tengo la respuesta... Y, honestamente, tampoco sé cómo será el futuro.
Lo que sí sé es que quiero dedicar los próximos años de mi vida a construir cosas que ayuden a las personas a crecer, no solo a producir más.
Quiero ser parte de un futuro donde la inteligencia artificial no haga menos necesaria a la humanidad, sino más capaz.
Porque, al final, creo que el verdadero avance no será construir la IA más inteligente.
Será construir herramientas que nos ayuden a ser personas más inteligentes, más libres, más creativas y más humanas.
Y si puedo aportar, aunque sea un pequeño granito de arena para construir ese futuro, creo que habrá valido la pena.

