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LoRA es un brand book para la IA

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Un amigo me mandó un artículo de IBM sobre LoRA y me dijo que yo era "dura" en eso. Me dio risa, porque pensé "¿Qué es eso? Si no sé ni qué es, dura, dura... No me puedo considerar dura en eso"... Pero me puse a leerlo completo y, para mi sorpresa, lo entendí más rápido de lo que pensaba. Y creo que fue porque es algo que estoy viviendo ahora mismo con una campaña.

Así que te lo voy a explicar como lo entiendo yo, desde el diseño, sin tanta matemática. Tal vez tú también eres "durx" en eso y no lo sabes.

Los modelos grandes de IA, los que escriben y los que hacen imágenes, se entrenan una sola vez con una cantidad grandísima de información. Salen sabiendo un poco de todo, pero de lo tuyo, realmente no saben nada: ni de tu marca, ni de tu personaje, ni de cómo trabajas.

Antes, para enseñarle algo así, había que volver a entrenar el modelo completo, y eso es caro, lento, y prácticamente inalcanzable. Para que tengas una idea, GPT-3 tiene 175 mil millones de parámetros, que son como los ajustes internos que el modelo va moviendo cuando aprende. "Re-entrenarlo" es mover todos esos ajustes... TODOS.

En cambio LoRA (Low-Rank Adaptation) hace otra cosa. Deja el modelo original quieto, sin tocarlo, y le pone encima una capa que es la única que se entrena. Esa capa aprende solamente lo que le falta al modelo para hacer lo que tú necesitas. El artículo menciona que, con GPT-3, lo que había que entrenar bajó unas 10,000 veces y la memoria que se necesitaba quedó en un tercio.

Lo de "low-rank" es la parte técnica, y en pocas palabras quiere decir que ese ajuste cabe en muy poquita información, porque estos modelos tienen muchísimo de sobra. Si te interesa la parte de las matrices, el artículo de IBM lo explica.

Cuando lo leí, lo primero que pensé fue: "Pero esto es un brand book."

Cuando una agencia contrata a un buen diseñador no lo pone a estudiar de nuevo. Ese diseñador ya sabe de composición, de tipografía, de color... Lo que le das es el manual de la marca y unas cuantas piezas de referencia, y con eso él adapta lo que ya sabe a esa marca. El diseñador es el mismo, lo único nuevo es la "capa" que le pusiste encima.

Otra cosa que me gustó es que, como el modelo base no se toca, puedes tener varias capas y cambiarlas según el trabajo, una para cada cliente. Igualito que el freelance que tiene una carpeta por cliente con su manual, sus fuentes y sus colores, y abre la que le toca según quién le escriba. (Ajá, esa soy yo.)

Estas semanas he estado trabajando en una campaña de Aerosol con imágenes hechas con IA. Todo está en bocetos todavía, no se ha publicado nada... Y ahí me di cuenta de que lo que llevo tiempo haciendo se parece bastante a lo que LoRA intenta resolver.

Esto no empezó ahora. Llevo cuatro años experimentando con IA, alimentando y puliendo los agentes. Y hace un año y pico hice un workshop con el equipo de Aerosol para definir la marca: la estrategia, cómo se comunica, la dirección de arte, la línea gráfica, el estilo de los logos, la paleta... Todo eso también se lo fui dando. Por eso hoy lo que sale ya parte de nuestra marca. Igual hay cambios y hay rondas, pero sobre algo que se ha ido construyendo. Si le pides a un modelo genérico "una persona con un celular en la mano", te devuelve una foto de banco de imágenes que podría ser de cualquiera. Y algunos detalles simplemente se los inventa.

Lo que me funcionó fue armar un proceso completo con herramientas, de principio a fin. Se genera la foto con la pantalla del celular en verde, se le pone encima la captura real de la app en perspectiva, se recorta a la persona para que la tipografía pueda ir detrás, y se arma la composición con nuestra fuente y nuestro sistema. Todo eso lo hacen las herramientas que fui montando. Yo no recorto ni monto nada a mano, lo que hago es dirigir: veo el resultado, mando a cambiar esto o aquello, y así hasta que la pieza queda como la quiero.

Ahora, siendo sincera, todavía no hemos entrenado ningún LoRA. Las herramientas que usamos trabajan con los documentos y las imágenes de referencia que les damos, y hasta ahora eso ha bastado. Pero ya tenemos la base: la marca clara, el material, y un proceso preparado para dar ese paso. Mi plan es seguir aprendiendo y, en un futuro cercano, empezar a experimentar entrenando uno, por ejemplo para que un personaje salga igualito en cincuenta piezas sin que yo tenga que estar pidiendo cambios pieza por pieza. Cuando lo haga, se los cuento.

LoRA tiene su costo, y el artículo lo menciona: al reducir tanto, algo se pierde, y hay que ir probando cuánto. Yo, desde el diseño, le agregaría otro: un LoRA aprende de lo que tú le das. Si lo entrenas con material mediocre, te va a devolver material mediocre, más rápido y en cantidad. Y si le das un sistema bien pensado, eso es lo que te va a multiplicar.

O sea, lo difícil sigue siendo lo mismo de siempre: tener la marca clara. Saber qué es, qué no es y qué le sobra. Esa capita que se le pone encima al modelo solo sirve si alguien sabe qué ponerle adentro.

Sé que hay mucha crítica a la IA, y también a quienes la usamos. Una parte la entiendo, porque el contenido genérico existe, y se nota muchísimo cuando el modelo no tiene una marca detrás. Pero, para bien o para mal, hacia allá se está moviendo el mundo, y el profesional que se queda atrás... Así mismo se queda: atrás.

En mi "empresa" la única persona soy yo. Y usar la IA de esta manera me ha ahorrado muchísimo tiempo, me ha agilizado los procesos y me da un soporte que sola no tendría. Para mí ha sido una bendición, de verdad. Y mientras más aprendo a usarla, mejor es lo que les puedo ofrecer a mis clientes. Me mantiene actualizada, preparada, y siento que me pone diez pasos adelante.

Y no solo en el diseño. Hasta me ayudó a empezar a entender los impuestos y a llevar mis cuentas yo misma, con la IA como asistente. En el proceso me di cuenta de que la persona a quien le pagaba para eso no lo estaba haciendo de la mejor manera. Ahora lo puedo hacer yo, con menos margen de error y un gasto menos cada mes.

Y otra cosa que casi nunca sale en esa conversación. Hay equipos que no pueden pagar una gran producción, con fotógrafo, colorista, estudio, talentos y todo lo que eso conlleva. Para muchos de ellos, la opción real no es entre esa producción y la IA, es entre la IA y no hacer la campaña. Ahí es donde entramos personas como yo, que sabemos manejar estas herramientas, para ayudarles a lograr sus metas con lo que tienen.

Y lo que yo veo, por lo menos por ahora, es que la IA necesita justamente lo que hacemos nosotros para no salir genérica. Por eso, para mí, esto da más curiosidad que miedo.

¿Dura? Todavía no. Pero ya entiendo dónde va la capa y qué lleva adentro. Lo demás es práctica.

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